Impresión 3D: el futuro industrial ya está aquí

Las empresas logísticas de alto rendimiento productivo pueden sufrir contratiempos cuando les falta una pieza o se les estropea una máquina. Los recambios pueden tardar días o, incluso, semanas, provocando que la actividad productiva de la empresa se vea afectada de forma negativa. Sin embargo, la solución a estos problemas puede residir en el desarrollo de las impresoras 3D.

Las impresoras 3D se han introducido en la actividad empresarial para mejorarla. Varias son las ventajas que ofrece a los empresarios y emprendedores tener una impresora 3D. Por un lado, la fabricación de utensilios industriales para este tipo de impresora aumenta el stockaje de manera rápida para las empresas, sin tener que contar con proveedores. Esto acelera el proceso de ventas y ganancias. Así, las impresoras 3D ofrecen un servicio alternativo a las maquinarias tradicionales: la reparación de una máquina clásica para una empresa puede suponer un contratiempo productivo durante varios días. Con el proceso 3D se pueden fabricar piezas alternativas, ahorrando los costes de reparación de las maquinas tradicionales y aumentando la productividad en todo momento.

La impresión 3D promete convertirse en una innovación primordial para el futuro tecnológico. Este hecho lo vemos en los países más avanzados del mundo que cada vez invierten más en Centros de Innovación en Impresión 3D para el desarrollo de sus industrias de fabricación. Un proceso que les permiten conseguir innovaciones radicales y escalar en el liderazgo mundial de muchos sectores. Un claro ejemplo reciente es el caso de una marca de referencia en el sector tecnológico que inauguró en España  el mayor centro de innovación y factoría de impresión 3D de la compañía.

De esta manera, con la impresión 3D podemos plantear un futuro tecnológico de “ciencia ficción”. Las empresas no tendrían la necesidad de tener recambios en stock de todos los componentes, ya que sería suficiente con conectarse vía Internet con la impresora  para informar e imprimir los diversos recambios que se necesiten. Así, el proceso productivo sería más eficiente tanto para la empresa que ahorraría en materias primas, como para el cliente que ahorraría en tiempos.

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