Los robots de reparto echan a rodar

Hacer más eficiente la entrega de productos en la última milla (trayecto que va desde el almacén hasta el destino final escogido por el consumidor) es uno de los mayores retos que afronta el sector retail. Se trata de un proceso caro, proclive a errores y de los más difíciles de adaptar con éxito a picos de aumento en la demanda. Un retardo inesperado, la confusión del destino final del envío, el deterioro o rotura del paquete transportado, su extravío…Son incidencias que, al hacer negativa la experiencia del cliente, contribuyen a deteriorar la imagen de la compañía responsable del envío, hoy más rápido que nunca a causa del uso masivo de dispositivos digitales y de las Redes Sociales, a través de las que se pueden difundir y amplificar los efectos negativos de un error en cuestión de minutos.

A esos problemas potenciales se suman los derivados del punto crítico que está alcanzando el modo de organizar la movilidad de personas y mercancías en las grandes ciudades. Agotado por el uso masivo de vehículos a motor (aún mayor debido en parte al imparable auge del eCommerce), su impacto en el medio ambiente y el deterioro que éste causa en la vida de las personas es una preocupación prioritaria para las autoridades públicas. Así las cosas, y teniendo en cuenta que en el año 2030 se estima que el 60% de la población residirá en grandes ciudades, encontrar nuevas formas de desplazarse y distribuir mercancías es imperativo.

Uno de los métodos que están testando retailers y grandes marcas para atajar o limitar los efectos de problemas como los descritos es la incorporación de flotas de robots para el reparto de mercancías. El imaginario popular les suele atribuir rasgos antropomórficos, pero los prototipos reales que están empezando a utilizarse son muy diferentes. Se trata de vehículos pequeños, eléctricos, de peso medio-ligero, útiles en un radio de kilómetros limitado y diseñados para desplazarse a baja velocidad en espacios peatonales.

Desde el retail se espera que utilizarlos aumente la velocidad de entrega, ahorre costes, permita afrontar picos de demanda y contribuya a hacer la movilidad urbana más eficiente y sostenible. Su optimismo comienza a estar respaldado por algunos datos. Según un estudio realizado por la firma ARK Investment Management LLC, utilizar robots para entregar pedidos hará que los costes de entrega en la última milla sean de 6 céntimos de dólar por kilómetro y medio recorrido, frente al dólar con sesenta que actualmente cuesta distribuir productos utilizando una camioneta.

Una importante cadena de supermercados de EE.UU. ya ha comenzado a utilizar estos robots repartidores para conseguir el citado ahorro y una mayor efectividad. Desde diciembre de este año, emplea vehículos autónomos para distribuir los pedidos realizados por sus clientes en Scottsdale, Arizona. El procedimiento que ha seguido para ponerlo en marcha es sencillo: los trabajadores introducen los productos que los clientes piden vía on-line en los robots repartidores y éstos se dirigen a sus domicilios de forma autónoma. Los clientes pueden fiscalizar el proceso a distancia, utilizando su teléfono móvil, en varias de sus fases. Cuando su orden de pedido llega al supermercado, la app de la cadena les envía un aviso, alerta que se repite cuando el robot inicia la ruta hacia su domicilio. Al recibir el pedido, el cliente dispone de un código PIN personal para abrir el compartimento en el que el vehículo repartidor aloja lo que compró.

Tras un año de pruebas, en lugares públicos y a velocidades máximas de 40 Km por hora, los resultados han sido tan buenos que la cadena de supermercados pretende expandir el proyecto a su sede en Houston.

En Europa, el proyecto piloto de más éxito ha tenido lugar en tierras inglesas. Desde hace unos meses, vehículos pequeños, robustos, de seis ruedas, con una capacidad de carga de 9 Kg y útiles en un radio de hasta 5 km han circulado por las calles peatonales de algunas ciudades de mediano tamaño, repartiendo productos a unos 6 Km por hora.

Al igual que en el caso estadounidense, el servicio permite a los clientes que lo contratan monitorizar la ubicación del vehículo de reparto gracias a una app, por medio de la que también pueden acceder a la carga solicitada vía contraseña personal.

Estamos seguros de que os estaréis preguntando si este tipo de vehículos de reparto ha sido objeto de algún ataque vandálico o robo, y cómo las empresas fabricantes los equipan para afrontar esas situaciones de riesgo.

Al ser preguntados por esta cuestión, portavoces de una de las empresas del sector señalaron que dotan a sus vehículos de cámaras y sistemas de grabación y alerta, útiles para disuadir a los posibles atacantes y recopilar información en caso de que sea necesario presentar una denuncia ante las autoridades. De momento no ha trascendido a la opinión pública ningún caso de hackeo de estos vehículos autónomos de reparto, si bien hemos conocido que un ingeniero informático alertó recientemente sobre la posibilidad cierta de activar y robar cualquier tipo de vehículo conectado si se manejan los conocimientos y tecnología adecuados.

 

 

 

 

 

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