El agua: un recurso abundante y limitado

El planeta depende del agua, tanto que sin ella la vida no sería posible. La mayor parte de la superficie del mundo está cubierta por agua, un 70%. Y es que en los mares, ríos y océanos del planeta se encuentra la mayor biodiversidad, indispensable para el ecosistema y la vida en nuestro mundo. El agua es un recurso abundante, pero ¿es limitado?

Durante el siglo anterior hasta ahora, tanto el desarrollo industrial como urbano han propiciado una contaminación de los sistemas acuáticos y recursos hídricos, hasta tal punto que la ONU se ha visto en la coyuntura de establecer normativas sobre la importancia del agua en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Hasta hace poco, el agua era considerada un recurso inagotable y muy barato debido a su abundancia, por lo que su uso ha sido desproporcionado. Una situación que abre el debate a una gestión eficiente de este limitado recurso.

Hoy en día, el planeta se enfrenta a una de las crisis más importantes de la historia de la humanidad: la escasez de agua. Hace años esta situación era impensable, pero en la actualidad es una realidad. No es un problema de carencia, sino que se debe, por una parte, a una gestión inadecuada, y, por otra, a la degradación medioambiental y al aumento de la población mundial. Según datos lanzados en la Cumbre Mundial del Clima en París 2015, “para el año 2080, entre el 43% y el 50% de la población mundial no tendrá acceso al agua potable”.

En este sentido, el abastecimiento de agua potable se convertirá en un reto en los próximos años. Las nuevas tecnologías tendrán un rol fundamental para la gestión inteligente del agua, con el objetivo de atender a las necesidades de la población. Por ello, la colaboración institucional unida al compromiso de las empresas será clave para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU -concretamente el objetivo número 6 referido a la limpieza del agua y su saneamiento.

Por ello, es necesario crear y concienciar acerca de una nueva cultura del agua en la que se priorice su uso como un derecho y se realice una gestión sostenible. El agua no es un mero recurso irrelevante y mercantil, es esencial para la vida. Hay que garantizar que toda persona disponga de la cantidad de suministro suficiente y de buena calidad para sus necesidades básicas. Según la ONU, actualmente unos 700 millones de personas en el mundo todavía no tienen acceso al agua potable. Y, aunque esta situación sea alarmante, aún estamos a tiempo de cambiarlo. Si no tomamos medidas, la supervivencia en el planeta será inviable.

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