El avance hacia el futuro sostenible: las ciudades inteligentes

El futuro ya está aquí, y son muchas las ciudades que aplican las TIC (Tecnologías de la información y la Comunicación) en sus infraestructuras para mejorar la sostenibilidad y eficiencia de la sociedad. Por ello, las metrópolis tienen un gran reto por delante: la adaptación de sus habitantes a las nuevas tecnologías. Algunas ciudades lo han conseguido y se posicionan como smart cities, sin embargo ¿cómo lo logran? La educación tecnológica y la innovación son las claves para la evolución. La introducción de la Inteligencia Artificial ha permitido progresar a las ciudades hasta límites nunca antes vistos.

Numerosas investigaciones como el MIT (Massachusetts Institute of Technology) o empresas como IDC (International Data Corporation), destacan factores como la innovación, la seguridad, la calidad de vida y la digitalización de las urbes, para medir el grado de una ciudad inteligente o Smart City. En este sentido, el reciente estudio en 2018 del IESE Business School (Universidad de Navarra) ha dejado tres grandes ciudades ganadoras en líneas generales: Nueva York, Londres y París. Estas tres ciudades destacan de forma contundente en el índice de smart cities, pero…¿por qué? Se trata de grandes ciudades consolidadas, siendo centros económicos, sociales, políticos y culturales de sus respectivos países, además de ser ciudades muy influyentes en el contexto internacional.

Nueva York tiene el papel de director de la tecnología a nivel mundial (Chief Technology Officer). La ciudad estadounidense es capaz de intercambiar datos y ofrecer múltiples operaciones de servicios y plataformas conectadas. Nueva York ha conseguido tener farolas, semáforos y alcantarillas con acceso a internet para construir una red inteligente intercomunicada. Su contexto como ciudad “internacional” le favorece: la ciudad es un gran polo económico mundial, imán de talento y ejemplo de planificación urbana durante las últimas décadas.

En segundo lugar, se encuentra Londres. La capital de Reino Unido es la mayor ciudad inteligente de Europa. Su área metropolitana se acerca a los 20 millones de habitantes, por lo que garantizar la eficiencia y sostenibilidad de la ciudad se antoja como algo obligatorio. Por ello, la ciudad británica asegura el acceso a servicios sanitarios y de transporte, la gestión de la energía y del agua, así como reduce la congestión del tráfico. Unos desafíos difíciles que, poco a poco, los supera: el uso de las nuevas tecnologías para reutilizar el calor residual de las cámaras subterráneas con el sistema de metro es un gran ejemplo.

Por otro lado, el futuro verde se ubica en París. La capital francesa tiene una huella medioambiental muy importante. La ciudad ha hecho suyos los objetivos de sostenibilidad marcados a nivel internacional. París se ha tomado enserio el futuro: maneja varios proyectos de construcción e innovación para las próximas décadas que parecen casi de película. La capital francesa potencia el uso de transporte limpio en bicicleta y de vehículos eléctricos, al tiempo que optimiza los flujos de personas y vehículos mediante avisos de aplicaciones de Internet. Sin embargo, realmente lo que ha llevado a París a situarse en los rankings globales de smart cities es la dinamización de su entorno abierto a la innovación.

En este sentido, la receta de éxito de las grandes smart cities del planeta es contar con una buena base, así como aprovechar sus potenciales. El futuro de las ciudades inteligentes pasa por el uso de la Inteligencia Artificial para la optimización de recursos eficientes, creando un sistema productivo e innovador, de talento y generador de bienestar. La Inteligencia Artificial gira hacia el avance de un futuro sostenible: a través de ella se solucionarán las gestiones de recursos medioambientales en términos de eficiencia.

 

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